El galvanizado es la aplicación de zinc en el acero ya sea por inmersión en baño de zinc fundido (hot-dip) o por baños electroliticos.

Dos cosas hay que considerar antes de pintar el hierro galvanizado. Primero, como en cualquier sistema de acabado, la, superficie debe estar limpia. Segundo, debe existir una barrera entre el zinc y la película orgánica para prevenir una interreacción entre el zinc y ciertos componentes del sistema de acabado. Nadie pensaría en aplicar una película de jabón antes de pintar.

En el caso del hierro galvanizado no tratado esto es exactamente lo que ocurre. El agua eventualmente permeabiliza la película de pintura, y cualquier componente saponificable en ésta reaccionará con el zinc para formar jabones. En alguna oportunidad hemos visto los efectos que se producen con ésta situación, siendo las estrías como de lluvia el problema más común.

Las superficies se ven muy bien después de pintadas pero cuando pasado un tiempo el agua permeabíliza la película de pintura, la capa de jabón se forma, y el hermoso acabado se levanta del metal como una costra integral, tal como si le hubiésemos pintado sobre una película de jabón. El zinc es uno de los metales más reactivos y es fácilmente corroído en presencia de humedad y aire. Expuesto al aire, se forma una capa compacta de óxido de zinc insoluble sobre la superficie del metal.

Esta capa reduce la velocidad de difusión y ofrece protección al metal; sin embargo, cuando el zinc es expuesto a agentes corrosivos, formará rápidamente sales solubles de zinc, siendo el grado de corrosión bastante alto. Bajo ciertas condiciones el hierro galvanizado se corroe a una velocidad muy rápida. Durante el almacenaje las planchas pueden pasar el día en un área relativamente temperada, pero cuando el aire frío de la tarde toca el metal puede ocurrir condensación, y la capilaridad arrastrará la humedad entre las capas de metal. En pocas horas se pueden formar depósitos importantes de «moho blanco” (manchas de almacenaje). El producto de la corrosión ha sido identificado como carbonato básico de zinc.

En los años recientes este problema se ha tornado muy serlo por que galvanizadores han recurrido a varios tratamientos químicos para evitarlo. La mayoría de estos tratamientos que incluyen el uso de cromatos, silicatos, resinas, etc., son muy difíciles de eliminar antes del pretratamiento con recubrimientos de fosfatos o cromatos. Mediante una selección adecuada del pretratamiento de la superficie y de su limpieza, el hierro galvanizado pasivado puede ser tratado sin dificultad por medio de baños de recubrimientos específicamente formulados; estos baños son soluciones de cromo hexavalente con un pH de aproximadamente 2.0. Ellos producen una superficie ligeramente atacada que tiene una capa delgada de cromo tri. y hexavalente con cromatos de zinc. Tratamiento sobre el hierro galvanizado antes de pintar

Fuente: Fosfamet