Secado de pintura con horno de paneles infrarrojos ofrece ventajas importantes para determinados procesos industriales de secado, en los que resulta mucho más efectiva comparada con sistemas de calentamiento por convección.
El campo de aplicación se encuentra entre otros, en procesos de curado o cocción de esmaltes, pinturas en polvo y epóxicas; secado de agua, solventes, tintas, adhesivos; calentamiento, termoformado, moldaje e incubado.
Si se necesita secar pintura sobre metal, madera, plástico u otro sustrato, o necesita secar algún material, es muy posible que la técnica infrarroja le ofrezca las mayores ventajas en cuanto a efectividad y velocidad de secado.
La calefacción infrarroja consiste en la transferencia de energía térmica desde una fuente a un material, cuerpo o recubrimiento, por radiación electro-magnética. Esta energía radiante puede ser producida por diversas fuentes, tales como las ultravioleta, de radio frecuencia, o infrarrojas. Puesto que esta energía no requiere de un vehículo de transporte del calor como es el aire en los hornos por convección, los hornos infrarrojos son más efectivos por su rapidez y menor costo operacional. (Bossman, 2000)
La energía infrarroja es radiada a través del aire en forma de ondas electromagnéticas, y tal como la luz es direccional y puede ser enfocada, reflejada y absorbida por un cuerpo cercano. No depende del aire para su transmisión y es convertida en calor principalmente por absorción en la pieza expuesta a la radiación. De hecho el aire absorbe muy poca radiación infrarroja.
No toda la energía infrarroja es absorbida por un material, un cuerpo o una superficie. Parte de ella será reflejada o transmitida. La cantidad de energía que es absorbida, reflejada o transmitida, varía con la longitud de onda de la radiación (que depende de la temperatura de radiación), con el material y con la superficie de este último.