La fosfatación vital para la prevención de la corrosión de las piezas.

Una vez se realizan los tratamientos químicos y/o mecánicos, por separado o combinados, para el desengrase y desoxidado de las piezas, los expertos en pintura proceden a aplicar productos fosfatantes en los metales, lo cual es posible realizar a través de aspersión o inmersión.

El fosfatado es una cubierta de conversión formada por la reacción superficial de un metal (hierro, zinc o aluminio) con soluciones que contengan ácido fosfórico para formar compuestos (fosfatos) insolubles sobre el metal. Así, la superficie metálica reacciona y los átomos de hierro se transforman en fosfatos de hierro o zinc; las funciones del fosfato son fijar las capas orgánicas al metal y prevenir de la corrosión a la base sí hay ruptura de la cubierta de pintura.

A nivel nacional y para el tratamiento de metales que van a ser pintados se emplean regularmente fosfatos de hierro y de zinc. Al primero, se le denomina fosfatación amorfa, término que se utiliza en contraposición de la fosfatización microcristalina del fosfato de zinc, simplemente porque las partículas de hierro generadas en la reacción con el acero visualmente no presentan cristales definidos al microscopio, como sí lo hacen las de zinc.

El fosfato de hierro presenta algunas propiedades fundamentales:

  • Brinda a la pintura buen anclaje con excelentes propiedades mecánicas, al menos iguales a la fosfatización cristalina (zinc) de bajo espesor.
  • Imparte una buena protección anticorrosiva, si bien inferior al fosfatado de zinc, pero claramente superior a la pintura sobre metal desnudo.

Así y según la recomendación de Rodrigo Gallego, el fosfato de hierro es apropiado para preparar la superficie antes de pintar, de preferencia en artículos metálicos que se utilizan en interiores. Por su parte, el zinc entrega mejores resultados y es para metales que requieran de gran protección anticorrosiva, como los empleados en la industria automotriz, de electrodomésticos y todas aquellas que proyectan su producción a la exportación, para garantizar sus productos.La capa fosfato hace las veces de agente útil para el revestimiento final, pues, por si mismo, protege limitadamente al metal contra la corrosión, por lo que siempre debe ir acompañado de una película de pintura u otro acabado. Sin embargo, al fosfatar no es necesario pintar los componentes de inmediato; como sí lo es, por ejemplo, después de desengrasar con tricloroetileno.

Actualmente, la industria cuenta con productos que realizan las tres acciones de pretratamiento superficial simultáneamente (desengrase, desoxidado y fosfatado). El cual es muy usual en los talleres colombianos de car- pintería metálica, pues no requiere mayor inversión, se puede aplicar manualmente (estopa o brocha) y no necesita grandes instalaciones.

Finalmente, con el fin de lograr excelentes resultados, especialmente en estructuras de acero que serán puestas en ambientes salinos conviene aplicar sellantes o realizar procesos de pasivado. Sin embargo, conviene advertir los nocivos efectos de los lodos o desechos del pasivado, los cuales contienen altos niveles de cromo hexavalente; en este caso se debe preferir el tratamiento con cromo trivalente, que es amigable con el medio ambiente y la salud.