Cuando se manejan productos de secamiento rápido, los cuales forman una película fina y uniforme siguiendo los contornos de la superficie, como sucede con un shop primer, hay que considerar que la superficie real es mayor que la superficie proyectada. El consumo de recubrimientos para obtener un espesor de película especificado, aumenta en la misma proporción indicada para el aumento de la superficie.

Muchos otros tipos de recubrimientos, según su capacidad humectante o su penetración, suelen llegar a cubrir las crestas después de que los valles, o sea, el “volumen muerto”, hayan sido rellenados.

El rendimiento de un recubrimiento está en proporción inversa al espesor de película, y no tiene sentido hablar de una de estas dos propiedades sin tomar en consideración la otra. Por otra parte, el consumo es una consecuencia del rendimiento.

CONSUMO DE RECUBRIMIENTO Y “VOLUMEN MUERTO”

El consumo para obtener un espesor de película determinado puede calcularse cuando se conoce el contenido de sólidos (en volumen) de un recubrimiento, expresado como el porcentaje de Sólidos en Volumen (% Solv.).

La cifra obtenida de esta manera es una constante física de cada recubrimiento cuyo valor es indiscutible.

Para calcular el consumo (litro/100m2) para un determinado trabajo, se aplica la siguiente ecuación:

Espesor de película seca (micras)

___________________________

Sólidos en volumen x 10

Por tanto, si el espesor de película seca especificado es de 40 micras y el porcentaje de sólidos en volumen es de 0.40, el consumo es de:

= 40

___________

0.40 * 10

= 10 Lts./100 m2.

Este cálculo nos da el consumo y el rendimiento de un recubrimiento sobre una superficie completamente lisa, lo que raramente se encuentra en la práctica.

Por tanto, es necesario preveer una cantidad extra de recubrimiento para rellenar la rugosidad (“volumen muerto”), a fin de asegurar un espesor de película real (medida encima de las crestas) y tomar en cuenta así mismo la pérdida por pulverización y salpicaduras.

Las salpicaduras y pérdidas por proyección no se pueden calcular, pero el consumo extra debido al “volumen muerto” puede estimarse aprox. por medio de la siguiente tabla, (1 galón = 3.785 litros):

Aumento de la superficie y consumo de recubrimientos

El factor del “volumen muerto” debe dividirse por el porcentaje de sólidos en volumen. Por ejemplo, si tenemos una superficie cuya rugosidad superficial es de 60 micras y el porcentaje de sólidos en volumen del recubrimiento es 0.40, el consumo extra es de 4/0.40 = 10 lt/100 m2. Añadiendo esta cifra a los 10 Lts calculados anteriormente para una superficie lisa, nos da un consumo real de 20 Lts/100 m2 (sin incluir las salpicaduras ni las pérdidas por pulverización), o solamente 5 m2/litro.

Desde luego, este drástico aumento en el consumo tiene lugar solamente en la primera capa (o las dos primeras capas) que se aplican directamente sobre el acero. Una vez que la rugosidad ha sido rellenada, la superficie queda más o menos nivelada y en consecuencia, el consumo real se aproximará al consumo calculado, excepción hecha de las salpicaduras y otras pérdidas.

CALCULO DEL RENDIMIENTO TEÓRICO

En algunas ocasiones puede ser útil realizar cálculos por otro camino, a fin de determinar el rendimiento en m2/lt de recubrimiento (o en galones imperiales o U.S.A. por 100 pies2 o en pies2 por galón).

A continuación se dan una serie de ecuaciones que pueden ser utilizadas para estos cálculos. El porcentaje de sólidos en volumen de cada uno de nuestros productos se indica en las Hojas Técnicas en forma de porcentaje (dividiendo por 100 se obtendrá en forma de fracción decimal).

Los resultados extraídos de las siguientes ecuaciones son exactos e indiscutibles, pero teóricos, en el sentido de que no tiene en consideración el relleno de la rugosidad superficial, sino que se refieren a la aplicación sobre superficies completamente lisas. Para obtener un espesor de película efectivo (para proteger los picos), se precisa una cierta cantidad extra de recubrimiento, y en consecuencia, el rendimiento calculado quedará proporcionalmente reducido, o viceversa, el consumo calculado aumentará de acuerdo con el rendimiento real a un espesor determinado.

Al estimar el consumo de un trabajo determinado, hay que tomar en consideración pérdidas de recubrimiento durante la aplicación a pulverización, salpicaduras, sobras, etc y del tipo de superficie a recubrir (madera, acero, galvanizado, etc).

Fuente: Sika